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Bayón Consulting arrasa con su más reciente producto para empresas

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Bayón Consulting, consultora 2.0 presidida por el conocido empresario Alfonso Bayón, ha accedido a más de 250 clientes en menos de 5 meses gracias al rotundo éxito cosechado por su “Pack Impact Plus” (http://www.bayonconsulting.es/packs/pack-impact-plus/), la última apuesta de este experto en Internet, creador del que fue el principal eCommerce en la venta de artículos infantiles además de asesor, consejero y consultor de Cascajares, Banesto, Banco de Santander, Bertín Osborne Alimentación y otros importantes proyectos Online.

Los responsables de la empresa señalan la magnífica aceptación que ha tenido este producto en el mercado: “con nuestro nuevo Pack las empresas han encontrado un completo, profesional y eficaz servicio que aporta un enorme valor a su catálogo comercial y todo ello a un precio sin competencia”.

Desde la compañía subrayan también la importancia de los servicios que agrupa este exitoso Pack, con una especial mención a la amplia difusión de noticias en medios de comunicación. “Bayón Consulting dispone de un equipo formado por grandes periodistas que generan las noticias más interesantes y virales sobre la actividad de nuestros clientes. En paralelo, nos encargamos de enviar las informaciones a una base de datos superior a 21.000 medios y realizamos un exhaustivo seguimiento para corroborar su publicación en los espacios previamente seleccionados como preferentes”, precisa la consultora.

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La Publicidad y sus Efectos: Moralidad y Altruismo

En Defensa de Compradores y Consumidores III

Para aquellos que piensan que el progreso y el éxito sólo son posibles a través de la suerte…al estar el día y a la hora adecuada.

Siguiendo el hilo conductor de los artículos: De esos Efectos Perversos de la Publicidad y Percepción-Realidad y Utilidad-Necesidad, acabo esta nueva entrega del tema que venimos trabajando: La Publicidad como herramienta perversa del engaño y generadora del consumismo desproporcionado.

Esta vez le dedicaré las líneas a quienes denomino: Los Jueces , que dotados de una psicología y conocimiento particular del mundo, poseen una destreza en argumentar, con cierta pobreza intelectual pero con mucha astucia y a través de grandes y complejas plantillas de explicación, siempre en el plano de la opinión (oídas, repetidas, experienciales, pero nunca probadas ); las razones absolutas del por qué la publicidad es nefasta. Su éxito radica en la relativización del discurso y en muchos a jugar siempre con la ofensa al otro, encubriendo todo bajo un siniestro punto de vista.

Vamos a poner de relieve tres debilidades de su encendida retórica. La Primera y la más grave, es que se dotan de un argumento que toma matices tal y como lo hacen las religiones que han alcanzado el monoteísmo. Una verdad (incuestionable) única y que protege los intereses del bienestar común, del prójimo; digamos de las Buenas Normas y Costumbres. Un ejemplo de muchos, es que hacer publicidad de dulces, chocolates o juguetes para los niños, son malas, porque cosifican los deseos del infante y suponen que la relación padre-hijo se erosiona por ello. Al hablar de ello, inmediatamente se sirven de la institución familiar, haciéndose defensores de ella (sin que ella se los pidiera) protegiéndola de las amenazas externas, y evitando supuestamente, la desintegración familiar. En esa dimensión consiguen lo que les gusta, representar la causa de alguna Bandera para apartarse de los que califican de títeres. Trasladados de la publicidad de los chocolates (y sin saber cómo ni cuándo) nos vemos contra la pared. Es imposible preguntarse: ¿Y quién se puede oponer a valor sagrado de conservación y protección de la familia para la sociedad?: Nadie. No es que tengan la verdad sino que han trasladado la discusión al plano Moral o la defensa de la misma. Ya no es una discusión sobre la Publicidad.

Lo segundo. Estando allí salta otro rasgo que les distingue. Me refiero al Altruismo. Con ello se protegen de la crítica puesto que la causa que se defiende es supuestamente social, sin pedir nada a cambio, es una responsabilidad que tienen por y en pro del bien común. En otras palabras porque la causa que defienden beneficia a la mayoría. Así que cualquier cosa que se diga a favor de la Publicidad se califica de antiética o amoral, ya que con ello se ataca sus “buenas intenciones en pro del bien todos”. Lo anterior les hace creer en la superioridad de sus ideas sobre la de los demás, cuando son sólo mortales y quiero decir con errores y por ello, Ni menos pero tampoco Más que los demás. Con argumentos como éste, es que no se pudiera hacer publicidad de cigarrillos, licores o condones. ¿Parecido o no? al fanatismo religioso.

Sin menospreciar esta habilidad retórica, aun así, carecen de base por cuanto se han saltado la capacidad de Elegir y Decidir de las personas con Libertad . Tal cosa, es la que nos aleja de toda fauna y nos convierte en Homo Sapiens. Pero, quieran o no mi estimados lectores y aunque les suene increíble, para estas personas la gente no es más que una cuerda de borregos con los ojos vendados que no pueden escapar de un sistema que los controla y éste no es otro que el malvado Capitalismo (por cierto, el cual vaticinan desde hace más de 300 años que está por desplomarse).

Según ellos, (y me pregunto yo: ¿de qué vale la pena vivir?) no puedes y nunca podrás luchar contra los grandes intereses. Con esto se saltan otro argumento. Que si bien la sociedad aspira a ser mejor, más justa y más prospera, ello lleva consigo también, por diferenciación de los intereses individuales y la naturaleza orgánica de la sociedad misma, a que las cosas que consideramos malas le son propias a todo conjunto societal. Y que por más que deseemos que todos los ciudadanos se porten o simplemente lo hagan bien, no todos lo quieren. De hecho si es lo contrario, simplemente no podríamos hablar de una Sociedad (tal vez el edén?) y que únicamente un sistema donde impere la Ley aspiraría a resolver las diferencias o asimetrías.

Lo tercero, es caer en el juego hasta la extenuación, para que simplemente te quede el sabor amargo de que no has sido comprensivo con tu prójimo.

 

estudios de mercado www.eragroup.eu

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De esos Supuestos Efectos Perversos de la Publicidad: Lo Subliminal

En defensa de Compradores y Consumidores I

El viernes pasado salía de una clase de Técnicas de Entrevista y sentí la misma inquietud que en mi anterior Maestría en clases de Comportamiento del Consumidor. Se trataba de ver unas imágenes en Blanco y Negro (como unas manchas) y la pregunta de nuestro profesor fue: ¿Qué ven allí? pasado unos minutos y al ver que no había respuesta, reformuló diciendo: ¿A quién ven allí?. Ya imaginando nosotros no el Qué ,sino a Quién, nuevamente preguntó: ¿No ven como una barba?. Enseguida se dispararon todas las respuestas posibles. A unos les pareció Jim Morrison, a otros El Che Guevara, a mi a Jonh Lennon en su recta final con los Beatles, y a otros Jesucristo. Vaya! que dispersión -me dije-. Lo curioso fue que los que dijeron Jesucristo, lo asociaron con su creencia o no en el catolicismo. Fin del cuento; la imagen era de Jesús. ¿Habría un mensaje subliminal en esas manchas? ¿Cuál era la Intención de nuestro profesor?.

Siento decir que no puedo inferir cosas objetivas sobre ello. Esto es, que no podría decir que lo que observamos en esas imágenes es siempre un comportamiento esperado. Además considérese el hecho de que tal observación en términos muestrales y de representatividad no hace posible que la pueda extrapolar a todo el conjunto societal. Lo que si puedo afirmar es que ocurrió y términos menos formales les puedo decir: que simplemente ocurre.

Y lo que ocurrió fue, que cada uno vio particularmente cosas, que lo más seguro es que tengan que ver con su historia, su vida, el momento, su estado de ánimo y el contexto. También estoy seguro que quien hizo el dibujo, y el profesor que lo mostró, lo hicieron con intencionalidad. Ahora, de lo que no estoy seguro es si ambos lograron lo que pretendían. La respuesta estaría inmersa en un extenso relativismo. En el caso de la Publicidad Subliminal sucede los mismo. Y antes de que me acusen -estos colegas separados de profesión más no en campo de estudio compartido- de erróneo, o manifiesten que el ejemplo no aplica porque es distinto o mucho peor: crean que trato de restarle sentido a su valioso trabajo, quiero decirles que intentaré mostrar que el éxito que puede lograrse desde la Publicidad como herramienta de Comunicación de Masas no viene exactamente ligado por el uso o no de mensajes subliminales.

Antes sería bueno que modestamente resolvamos el tema de qué es la publicidad subliminal. Hay una buena parte de países en los que se considera tal práctica como ilícita. Es posible que en otros, se le de más crédito o se le reste importancia. En el caso español, la Ley General de Publicidad la considera como aquella que por ser emitida con estímulos en el umbral de la sensibilidad no es conscientemente percibida. Y ésta, es a grandes rasgos la idea central. Aunque puede haber conceptos mejores que el expuesto, resulta interesante pensar que lo básico de este tipo de publicidad es que No es Conscientemente Percibida. Son mensajes ocultos y no nos damos cuenta de que están allí con mirarlos. No son las fotos que vemos, no es la forma de lo que vemos, tampoco lo son, los colores que vemos. Sino lo que está escondido con intención dentro de ellos.

Pero es bueno aclarar que cuando miramos u observamos las cosas que vemos, se nos vienen a la cabeza pensamientos que no tienen nada que ver con el mensaje escondido (si los hubiere) ni la intención de quien los produjo. De hecho hasta ahora no hay ningún estudio que pruebe que ello tiene efectos en el consumo. Lo que ha habido son especulaciones como la de James Vicary y sus seguidores y que como todo hecho noticioso es de dominio común.

Ahora bien, hay mucha gente que cree que lo subliminal tiene que ver con el mero hecho de que las empresas nos mantengan informados sobre sus productos, que pensemos en ellos y creo que lo peor: que compramos servicios o productos porque la publicidad nos empuja a ello. En todo caso nos lo sugiere y nos muestra sus bondades. Pero Nunca Nos Obliga. La compra de un producto o servicio es una Elección Personal.

Sin embargo no podemos negar ni mucho menos impedir que lo anterior se piense. Lo curioso del caso es que muchas de las personas que aúpan ésta -digamos matriz de opinión- creen que nacen con dones de jueces y que patéticamente presumen de ser capaces de apreciar lo bueno y lo malo, mucho mejor que el comprador o consumidor en cuestión. Al hacer tal planteamiento es violada la Elección (lo más sagrado de la decisión de compra). Pareciera que no se puede elegir, sino con consentimiento o aprobación de los otros. Hay gente que llega al extremo tal de recomendarte o convencerte de que tu compra o tu deseo, no es la elección correcta, sino la que ellos te proponen. Muchas veces por temor a ello, quien elige es temeroso al decidirse por las cosas que le gustan, que desea, que le llenan y por qué no, que le hacen feliz. Sólo por pensar en el que dirán. Quienes no logran sobreponerse a semejante ataque terminan comprando (eligiendo) cosas que no les gustan y cosas que complacen solamente el gusto de otros. Hacer esto es tan peor como el papel de los jueces evaluadores de nuestra elección.

Muchas veces suceden cosas paupérrimas como estas: por qué te compraste esos zapatos de marca, si son carísimos, con ese dinero te hubiera alcanzado para 10 pares más baratos; miren!! que plástica aquella chica, se operó la nariz y el busto, de seguro no tiene nada en el cerebro; Para qué un BlackBerry, si yo lo que necesito es llamar, y no aparentar que soy (supuestamente) más que los demás.

Sabemos que la lista de ejemplos puede ser interminable. Detrás de toda esta parafernalia tozuda disfrazada de supuestos amigos, hermanos y hasta familiares que nos quieren y que desean lo mejor para nosotros (cosa que no dudo, el tema es el irrespeto que causan sin intención, a nuestra sagrada elección) está descansando ese monstruoso argumento que la publicidad nos engaña como tontos y nosotros como tales; nos dejamos cosificar en lo que venden las empresas. En pocas palabras unos consumistas borregos y además empedernidos.

Finalmente lo subliminal es un concepto que dista de lo que mucha gente cree. Si le damos cabida a esa mal formación del término, deberíamos imaginar entonces, que la gente dejará de fumar, por las imágenes que ve en la cajetilla de cigarrilos.

Sobre nuestro Ilustrador

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